Zaragoza, 18 de junio de 2026
Queridos amigos y familiares,
Creo que es importante que tengáis en mano los testimonios de familias de niñas y niños ciegos y de ellos mismos para que os deis cuenta del cambio que supone, para ellos primero pero también para sus padres, superar los tabúes sociales y facilitar que fluya el amor entre ellos.
Para los padres, descubrir las facultades de sus hijos, su capacidad de autonomía y la alegría que desprenden conquistando lo que se les había prohibido.
Y para los hijos… es volver a nacer de nuevo, descubrir todas sus posibilidades movidos por la confianza, el cariño y las perspectivas que se les brindan.
Os vamos a presentar varios testimonios de unos y otros, esta vez el testimonio de la mamá de Biba que no necesita ningún comentario.
Os saluda fraternalmente,
Rafael
De la sombra a la luz: el proyecto Kaari Yan Maa Duumi
En muchas comunidades, nacer o quedarse ciego sigue percibiéndose como inevitable, una carga insuperable o incluso una maldición provocada por fuerzas ocultas que paralizan a la sociedad. Abrumados por el peso de las opiniones ajenas, la falta de recursos y la cruel falta de perspectivas, muchos padres se sienten indefensos. Sus hijos, ciegos, son condenados al aislamiento, a menudo ocultos en el secreto de los hogares, privados de su infancia y de su derecho fundamental a soñar.
Pero no contaban con la intervención salvadora y arriesgada del proyecto Kaari Yan Maa Duumi.
La madre de Biba
«Al principio, estaba firmemente en contra. ¡Hoy es un verdadero renacimiento para mi hija!«
Kaari Yan Maa Duumi es un proyecto que ha trastocado por completo nuestras certezas y seguridades. Al principio me costó mucho entender su enfoque. Estamos tan acostumbrados a ONG que distribuyen dinero, ganado o comida de forma efímera y gratuita…
Ellos hacen algo completamente diferente: sitúan al niño en el centro absoluto de su actividad. Lo admito, al principio estaba en contra, pero el tiempo me ha demostrado lo que son capaces de hacer con seriedad, constancia y cariño, llegando a transformar la vida de nuestros niños.
Gracias a este proyecto, mi hija se salvó del aislamiento y la tristeza. Ellos se encargaban de todo: su transporte, el catering en el colegio y su formación especializada. Para una familia con medios tan modestos como los nuestros, esto era inesperado, no nos lo podíamos imaginar.
Cuando contemplo hoy a mi niña, la encuentro tan realizada, tan libre y feliz… Es una alegría inmensa para nosotros.
Por supuesto, no recibimos dinero alguno de ellos, pero la riqueza que acumulan nuestros hijos no tiene precio. Los días que no va al centro, está triste, desanimada, solo sueña con volver a trastear, jugar y reír con sus compañeros también ciegos.
Tener un hijo ciego es una experiencia terrible cuando te falta todo: conocimiento y medios.
Hemos pasado por momentos de oscuridad indescriptible… Pero vuestro trabajo es un soplo de aire fresco.
Gracias de todo corazón por este alivio. Que Dios os bendiga y que este proyecto continúe, porque vuestras actividades y organización están literalmente salvando a nuestros hijos.

